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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Reflexiones de una mamá de adolescentes


Hace diez días, en una competencia de patinaje, Juan José tuvo una caída en la que sufrió muchos golpes; llegó a la casa con muchos raspones y dolores en distintas partes del cuerpo. Con el paso de los días los dolores fueron disminuyendo, menos el de un golpe que recibió en el pecho. Ayer decidimos ir a que lo revisara un médico, para descartar alguna lesión. El resultado final fue tranquilizador, las radiografías salieron bien, y le mandaron reposo y medicamentos para el dolor que probablemente tomará una semana más en desaparecer. No era la primera vez que visitaba Urgencias con alguno de mis hijos, pero era la primera vez que tenía que ingresar por urgencias de adultos en lugar de las pediátricas. Fue extraño sentirme tan insegura sobre cómo debía proceder, porque tengo mucha experiencia con niños pequeños pero casi nada en cuanto a lo que se espera de mí al acompañar a mi hijo adolescente, este muchacho que además hace rato que es más alto que yo. Eso me puso a pensar en como la vida sigue y los hijos crecen y cada vez más, lo que nos queda por hacer es acompañarlos y observarlos desde cierta distancia, y me hizo sentir un poco nostálgica, la verdad.

Llevo 18 años siendo mamá y todavía tengo miedos, preguntas, cargos de consciencia, temores de no estar haciendo bien las cosas. Claro, la mayoría del tiempo estos sentimientos poco se notan, pero cuando soy consciente de que existen me desconcierto y no sé qué hacer con ellos.

Cada uno de mis hijos me aporta una buena dosis de angustia e inseguridades. Con cada uno de ellos encuentro cosas que debería haber hecho mejor, y cosas que creo que debería cambiar o mejorar, pero no es tan fácil. Sé que al final, de aquí saldrán los reclamos que me harán cuando crezcan, esos que yo misma he hecho con respecto a mi propia crianza. Nunca lograremos ser papás y mamás perfectos, ni siquiera lograremos ser la mejor version de nosotros mismos para ellos, creo que solo queda esperar que, al menos, entiendan que hicimos todo lo mejor que pudimos con las herramientas que teníamos en nuestras manos.

miércoles, 30 de abril de 2014

Lo que me ocupa.

Todos los días pienso en este blog. Me duele tenerlo tan abandonado, pero he reducido de manera voluntaria el tiempo que paso frente al computador, así que trato de limitarme a las tareas más urgentes y no me alcanza el tiempo para mucho más.

Sim embargo creo que si me organizo puedo lograr el tiempo necesario para volver a escribir, o al menos lo intentaré.

Noté que mucho de mi tiempo lo dedico a tareas de la red y aunque lo hago con todo el gusto y el compromiso, creo que debo retomar lo mío. Nuestra red sigue avanzando y creciendo, tenemos una página que se mueve por la agenda (que la nutre Gladys permanentemente) y no por sus artículos, pues las personas encargadas de escribir artículos para nutrirla, por falta de tiempo (debido a múltiples razones) ya no lo hacen con la frecuencia necesaria. Sin embargo comenzamos a usar Mailchimp para manejar nuestros correos y eso nos ha dado una imagen más profesional. Sigue escribiendo gente casi a diario a nuestro correo, siguen llamándome a pedirme consejo y las familias siguen asistiendo de forma masiva a nuestras reuniones de acogida. El grupo de facebook no ha vuelto a sufrir enfrentamientos desagradables, y abrimos cuenta de twitter donde tenemos programado que se genere un tweet automáticamente cuando haya alguna publicación nueva en alguno de los blogs de nuestras familias. Si les digo que, sin contar lo de la agenda, todo lo demás lo estoy haciendo yo (administrar la página, responder los correos, manejar el mailchimp, facebook, twitter) se imaginarán todo el tiempo que esto me absorbe.

La rutina de este año con mis hijos está más relajada que la del año anterior pues no estamos yendo a Bogotá a ninguna actividad. Deportes: Adelaida entrena patinaje martes y jueves en la tarde, Juanjo entrena patinaje de lunes a sábado más de 3 horas diarias. Juanjo, Mariale y Lalis, van a clase de tenis sábado y domingo; yo suspendí mi tenis por un dolor detrás de la rodilla que todavía no he resuelto y que me molesta cada vez que me ejercito. Música: Juanjo dejó el piano, dijo que ya no lo motivaba. Adelaida y Mariale siguen con su clase de batería una vez a la semana, los viernes. Jacobo quiere aprender guitarra pero con profesor en la casa y la situación económica en lo que va del año no lo ha permitido. Pero soy optimista y espero que a más tardar el próximo semestre podamos comenzar.
Además siguen yendo a Semillero científico (ya estamos en nuestro tercer semestre y son cuatro en total) aunque Jacobo decidió no seguir. Mariale está en el curso de fotografía en la casa de la cultura y espera poder realizar un curso más intensivo a partir de agosto en Labloom, la academia a la que estuvo yendo el año pasado.
Los jueves en la mañana les estoy dando clase de álgebra a mis hijos mayores junto con los dos hijos mayores de una amiga. Ha sido una experiencia interesante y me ha hecho recordar lo mucho que me gustaba el álgebra. Vamos sin presiones y sin afanes, delicioso!
Los viernes en la mañana Juanjo sigue yendo a la Universidad a su clase de videojuegos.

Mis hijos crecen, lo veo todos los días, ya comienzo a ver en Adelaida las primeras señales de pre-adolescencia y sé lo que nos espera. Mariale y Juanjo cada vez son más maduros. Hasta Jacobo, que siempre será mi bebé (y el lo sabe y lo aprovecha) crece inevitablemente.

Y podría seguir contando cosas, pero si alargo más esta entrada dudo mucho que alguien la lea, así que dejo material para otra ocasión.

lunes, 16 de diciembre de 2013

A los adolescentes

Leído en el facebook de Laura Castellaro:

A los adolescentes, desde el SÍ.
Desde el sí inclusivo que otorga y aúna.
Desde el sí respetuoso que abraza y escucha.
Desde el sí de los ojos abiertos y la presencia no invasiva.

A los adolescentes, desde el sí.
Desde el sí integrador, que no compara, que recuerda.
Desde la cercanía respetando sus límites, desde el “te quiero mucho”
Desde el "aquí estoy y jamás me iré, porque soy tu madre/padre".

A los adolescentes, desde el sí.
Desde el amor incondicional aunque nos cueste,
desde el respeto, desde el interés, desde la comprensión.

Desde el sí, y si no fuera posible porque su integridad física y/o emocional peligra en un asunto concreto, desde el “mejor sí”, desde “y que tal sí?” , desde el “tú como lo harías?”, "tú qué piensas?"; desde el “a ti que te parece sí?”

A los adolescentes sin jerarquías, sin dictaduras,
sin "aquí mando yo", sin "porque yo lo digo".
A los adolescentes desde la cooperativa y lo horizontal,
desde la mano tendida y la oreja dispuesta...

Sin olvidar jamás que somos el adulto/a, él/la que tiene más recursos.

Creo que los adolescentes que conozco tienen demasiados NOES en su vida, bastantes de estos noes son absurdos... y ellos/as andan cabreados con el mundo, sin conectar con la gente que más quieren, reafirmándose y descubriéndose en su propia oposición.

Necesitan como el aire que respiran el SÍ, como si de un niño de 2-3 años se tratara.

Dejemos el NO para los límites importantes, que sea un no sincero, sopesado, consensuado si es posible.

Y abramos bien los ojos y los brazos, por si nos necesitan.

Estemos presentes.

Myriam Moya Tena

domingo, 10 de noviembre de 2013

Hoy recomiendo #39

1. Teniendo dos adolescentes en casa, de 16 y 14 años, ya comenzamos a pensar en que sepan hacer cosas como estas: 15 life skills essential for my children

2. Y también pensando en mis adolescentes, esta lista de oportunidades de socialización que incluye muchas de las opciones que ya hemos considerado y realizado: Social opps for middle schoolers.

3. Este podcast llamado Dollars and Sense, está dedicado a hablar de las posibilidades para adolecentes en la creación de su propia microempresa. Hasta ahora van tres capítulos, pero en el enlace pueden ver la programación de los capítulos futuros.

4. Este sitio es super completo para estudiar el renacimiento. Sigo soñando con el día en que se encuentren recursos de ese tipo en español.

5. Quiero hacer esto en mi cocina, pero en una franja pequeña de pared. ¿Me atreveré?

domingo, 4 de septiembre de 2011

Friendship in families - Amistad en las familias

Para seguir con el tema de la amistad padres-hijos, aquí va la  traducción de algo dicho por Pam Sorooshian, encontrado en el Blog de Sandra Dodd:

 Algo que me ha hecho ruido en la cabeza por años es la frase, "Tu eres el padre, no su amigo”.

Acabo de leer un artículo en las noticias y citaban a alguien que decía: "Tus hijos no necesitan un amigo de 40 años, necesitan un padre".

Qué trágica dicotomía la que establece esa pequeña frase!

Cada vez que la frase ha pasado por mi cabeza, me ha llevado en la dirección contraria. Siempre.

Qué es un amigo? No estoy hablando de los compañeros de clase con quienes los adolescentes salen de fiesta y beben juntos. Tampoco hablo del niño de 5 años con el que tu hijo jugó en el parque algún día. Estoy hablando de amistad verdadera.

    1. amigo: quien está unido a otro por afecto o estima.

Sabiendo lo que sé, ahora que mis hijos han crecido, siento profundamente que esa frase, que se filtra en la conciencia paterna, debería contradecirse rápida y activamente y eliminarse de raíz como una mala hierba cada vez que germina.

En lugar de decir "Tu eres su padre, no su amigo" deberían reemplazarla por "Se para ellos el mejor amigo que te sea posible ser".

Necesitan tus hijos que seas su amigo de 40 años? SI! Los niños necesitan estar unidos a ti “por afecto o estima”. Qué mejor conexión existe que el afecto y la estima?

Y es más, los padres también necesitan la amistad de sus hijos. Algunas personas parecen creer que hay algo malo con los padres "necesitando" a los hijos. Para ellos, si padres e hijos dejan ver que están conectados mutuamente, eso significa que los hijos no han llegado a ser lo suficientemente independientes y los padres están siendo un "agobio" para sus hijos.

Un amigo-de-40-años no va tener la misma relación con un niño de 5 años que sus amigos o amigas de 5 o 10 años. Las amistades padre-hijo evolucionan a través de los años hasta convertirse, eventualmente, en una amistad adulto-adulto.

No hay nada de malo en querer ser amigo de tus hijos. Haz lo que sea necesario por ganarte su amistad - apóyalos, sé amable y honesto y digno de confianza y cariñoso y generoso y leal y divertido e interesante e interesado en ellos y todas las demás cosas que los buenos amigos son unos con otros. Sé el mejor amigo de 40 años (o cualquiera que sea tu edad) que puedas ser.

La gente usa el "soy el padre, no un amigo" como disculpa para ser crueles, egoístas y perezosos. En lugar de eso, sé el adulto en la relación. Sé maduro. Tu ya tuviste 5 años, pero tu hijo no ha tenido 40 años, así que tienes ventaja en términos de una perspectiva más amplia y a largo plazo. Usa esa ventaja para ser un amigo aun mejor. Tu sabes cómo ser más amable y menos egocéntrico y sabes cuánto vale la pena hacer el esfuerzo.

Yo puedo decir honestamente que mis hijos y yo somos amigos. Y sé que ellos dirían lo mismo. No estoy tratando de actuar como si tuviera 18 o 21 o 24 años - tengo 57. Ellos tienen esta noche un fiesta "Halo" en la casa de alguien y pasarán toda la noche jugando video juegos y yo no voy a la fiesta con ellos toda la noche a jugar Halo. Les prepararé un gran plato de "deviled eggs" para que lleven a la fiesta pero me quedaré en casa y veré una película con mi esposo y me iré a dormir lo suficientemente temprano como para sentirme bien mañana en la mañana. No tengo 18 años y no me recupero tan rápido como ellos de una noche de sueño perdida. Y tampoco fui a la función de media noche de la película Terminator, por la misma razón. Pero definitivamente estaba invitada y era bienvenida.

Mis hijos no son unos malcriados porque yo haya tratado de ser su amiga. Tienen trabajo, manejan su dinero, toman decisiones buenas y responsables. Estamos fuertemente "unidos por afecto y estima".

Desearía poder borrar esa expresión de las mentes de todos y reemplazarla por "Se para tus hijos el mejor amigo que te sea posible ser".

-Pam Sorooshian

-Pam

Aquí el texto original en inglés.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Se puede, se debe ser amigo de los hijos?

Mi respuesta es sí, a ambas preguntas.

A mí me hubiera gustado de verdad ser amiga de mis padres, sentirlos cerca de mí y saber que podría hablar con ellos de lo que fuera. En lugar de eso tuve una MAMÁ y un PAPÁ, que siempre me apoyaron, me alimentaron, me cuidaron cuando estuve enferma, me llevaron a la casa de mis amigas, a las clases de ballet, de tenis, de natación y se trasnocharon para recogerme de las fiestas, se aseguraron de que nada me faltara, etc., pero con los que siempre existió una distancia kilométrica a la hora de expresar y compartir mis sentimientos.  Y aunque hablo en pasado aunque ellos aún viven, porque creo que es casi inexistente la posibilidad de una amistad con ellos;  definitivamente ese NO es el tipo de relación que quiero construir con mis hijos.

Además, me gustan mucho los adolescentes y jóvenes. Me gusta la música que escuchan y la ropa que se ponen. Me gusta hablar con ellos, entenderlos, conocer la forma como ven el mundo, saber de sus amig@s, de sus novi@s, de sus proyectos, pero esos son temas que ellos solo hablan contigo si te consideran su amigo. Para los demás adultos tienen sus respuestas cortas que no muestran realmente las personas maravillosas que son.  Yo no me quiero perder de todo esto!

Yo quiero saber cuando mis hijos se enamoren por primera vez, quiero que me cuenten con detalles, quiero que pidan mi opinión sobre la ropa que se van a poner o el sitio al que van a salir o la película que quieren ir a ver. Quiero que no sientan miedo de hablar conmigo cuando tengan problemas, si se enteran de que uno de sus amigos consume droga, está embarazada o es homosexual, o si son ellos mismos. Quiero que me incluyan cuando planeen su futuro, que consideren valiosa mi experiencia y pidan mi consejo.  Sobre todo NO QUIERO QUE ME TENGAN MIEDO!

Quiero ser la primera persona a la que recurran en caso de emergencia porque están seguros de la incodicionalidad de mi amor por ellos.

Ultimamente anda circulando un video en FB que dice que la familia no puede ser democrática y que los padres no pueden ser amigos de sus hijos, que ser mamá es obligatoriamente ser jodida.  Me aterra que sea tan popular y tanta gente lo publique como un "maravilloso video para los que tienen hijos", de ahí nacio la idea de esta entrada.

Quería también traducir algo de esta página, pero ya me extendí más de lo que esperaba, así que tal vez le dedique un post exclusivo a la traducción.

miércoles, 27 de julio de 2011

Reflexiones sobre adolescencia

Hace rato no escribía un post de esos en los que hablo de mis sentimientos... debe ser que todavía no había superado la crisis del cambio de blog y las razones para hacerlo. Pero aquí vamos de nuevo ;)

Hoy amanecí pensando en uno de mis temas recurrentes, la preadolescencia y adolescencia. Y es que este año ya son dos en casa y ese momento de la preadolescencia masculina al que le tenía algo de miedo por mi profunda ignorancia en el tema ya llegó, y llegó para quedarse. De pronto y sin darme cuenta, tengo en mi casa a un hombre de 12 años, de voz gruesa (a qué hora le cambió?) bigotito de "frenón de bicicleta" ( en qué momento comienzan a afeitarse?), la cara llena de granos, que ya no se deja ver sin ropa, ni siquiera en ropa interior y que se gasta todos los minutos de su nuevo celular mandandole mensajes de texto a una niña! (parece que voy a ser suegra primero por donde menos lo esperaba, jejeje). Está casi tan alto como yo y tiene unas manos gigantes, que sorprendentemente pueden ser tan delicadas como para trabajar el origami con mucha precisión.

El asunto es que con su hermana mayor nunca me preocupé por tener una charla oficial para hablar de sexo, durante una época larga la vi muy interesada por leer el tipo de libros que le explican a las niñas lo que está pasando con su cuerpo y sus sentimientos en esta edad (creo que leyó todos los que encontró en la biblioteca), y los comentarios con respecto a situaciones "sexuales" se hacen en un tono tan natural como el que habla del clima. Además no niego que hay una mayor cercanía con ella por ser mujer. Por el contrario a Juanjo no le ha gustado mucho leer, y aunque hace como un año le compré un libro que pensé podría ayudarnos (a él y a mi) en la labor de entender todo el proceso, no tengo ni la más remota idea de si lo ha mirado siquiera alguna vez. Yo quiero creer que sí, que es imposible que no haya sentido ni un poquito de curiosidad...  pero nunca lo he visto con él en las manos.  En estos días me ronda la cabeza el afán de saber cuánto sabe, qué dudas tiene, qué tan ajustada a la realidad es la información que ha recibido hasta el momento. De verdad creo que debo plantearle el tema, pero no tengo idea cómo! El es tan reservado que no sé cómo lo tomará y yo me atortolo de sólo pensarlo.

Ayer la mamá de su mejor amigo (con el que no se veía hace varias semanas) me hablaba de lo lindo que fue verlos tan felices de pasar el día juntos, de lo lindo que es ver a estos dos gigantones bigotudos divertirse como niños chiquitos y de lo equivocada que está la gente que cree que a los niños de esta edad lo único que les interesa es andar por ahí "tirando" con las novias.

Y así como algún día hablé de lo maravilloso que había sido ver a mi niña mayor vivir su infancia sin afán y crecer a su ritmo, ahora siento lo mismo con él, y tengo la certeza de que las cosas serían muy diferentes si todavía fueran al colegio. Yo se los digo todo el tiempo: ¿cuál es el afán de crecer si van a ser adultos el resto de la vida? a los niños en el colegio la presión social los hace crecer antes de tiempo, no los deja disfrutar su niñez, y yo viviré eternamente agradecida por haber tenido la posibilidad de ofrecerles a mis hijos un camino diferente.

Para mí, en este momento, no hay nada mejor que educar en casa!!

jueves, 21 de julio de 2011

Adolescencia - la palabra

La organización mundial de la salud (OMS) define la adolescencia como "el período de la vida que transcurre entre los diez y diecinueve años de edad". Constituye una fase de desarrollo psico-socio-somático que está situado entre la infancia y la edad adulta.

La palabra adolescencia proviene de la raíz indoeuropea al- (nutrir, crecer) de la cual se derivó la voz latina alere (nutrir, alimentar) que a su vez dio lugar a alescere (crecer, aumentar). A partir de alescere, unida al prefijo ad-, se formó el verbo adolescere (crecer desarrollarse); y por último, del participio presente de este verbo, adolescens, -entis (el que está creciendo) se formaron en el siglo XIII las palabras francesas adolescent y adolescence, que muy pronto llegarían al español como adolescente y adolescencia, respectivamente. Unos dos siglos más tarde se incorporaron al inglés adolescence, la portugués adolescência y al italiano adolescenza.

La palabra adulto también se deriva del verbo adolescere, más precisamente de su participio pasivo adultus (el que ha crecido), y fue incorporada a nuestra lengua  a finales del siglo XV.


~ Tomado de "La fascinante historia de las palabras" de Ricardo Soca