Mostrando entradas con la etiqueta razones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta razones. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de junio de 2013

Homeschooling ¿Podemos fracasar en el intento?

Lo normal cuando una familia se decide por la educación en casa, es que tras un período de ajustes terminen quédandose con el homeschooling. Pero algunas veces hay familias que desisten de la idea y, a pesar de todos los defectos que ya le conocen y los que alcanzaron a descubrir al estar por fuera del sistema, matriculan de nuevo a sus hijos en el colegio. ¿Por qué pasa esto?

Yo creo que hay tres factores principales que pueden influir en el fracaso del homeschooling:

1. El miedo.  Es normal que sintamos miedo de lo desconocido, somos humanos y es inevitable. Al pensar en una educación por fuera de la escuela aparecen muchos miedos: el miedo a no saber qué hacer, o a no hacer lo correcto; el miedo al rechazo de la familia y los amigos; el miedo a no ser capaz de convivir 24 horas con los hijos; el miedo a sacrificar nuestra vida profesional; el miedo a que los resultados de este experimento afecten negativamente el futuro de nuestros hijos; miedo a vivir con un sólo ingreso; miedo a que un vecino nos denuncie; miedo, mucho miedo.  Está en nosotros el encontrar la fortaleza como padres, como pareja y como familia para enfrentar esos miedos y seguir adelante... pero algunos no lo logran.
El miedo también puede hacer fracasar el homeschooling si es la única razón por la que tomamos la decisión y nos quedamos sólo con esa, sin buscar otras razones de más peso para mantener a los niños pro fuera del colegio.

2. Las comparaciones. Siempre es de gran ayuda conocer la experiencia de otras familias que ya llevan su tiempo educando en casa, nos da ánimos a la hora de decidirnos a hacerlo nosotros mismos. Pero querer reproducir en nuestra familia el modelo exacto utilizado por cualquier otra familia, es un gran error que sin duda nos llevará al fracaso. Podemos observar y adaptar a nuestra familia las cosas que nos gusten, pero nunca lograremos hacerlo todo exactamente igual. Si empezamos a compararnos es muy probable que terminemos viendo en nosotros sólo las cosas que no nos gustan y sobrevalorando e incluso envidiando las cosas buenas que vemos en los demás. También podemos caer en el error de compararnos con las familias de los blogs que leemos todos los días. Es cuestión de confianza, de saber que nuestra manera de hacer las cosas es la que mejor nos funciona a nosotros como familia y de entender que siempre se puede hacer un alto en el camino para evaluar y realizar los cambios que sean necesarios.

3. La falta de flexibilidad. Casi todos al principio tratamos de reproducir en casa el esquema escolar: horarios, asignaturas, todos quietos y sentados trabajando si distracciones. Con el tiempo vemos que este esquema es muy rígido para el ambiente del hogar. Si pretendemos controlar cada minuto del tiempo de nuestros hijos, qué deben hacer, cómo, dónde y a qué hora, el tamaño del conflicto va a ser tan grande que terminaremos convencidos de que esto de educar en casa es una locura, que no estamos suficientemente preparados, que nuestros hijos no nos obedecen, que así no se puede.
También está la rigidez a la hora de "evaluar" los aprendizajes de los niños. Debemos ser lo suficientemente flexibles y pacientes para permitir a cada niño aprender según su propio ritmo, su interés y el momento en que esté listo para hacerlo. Si nos obsesionamos por seguir un currículo y por asegurarnos que nuestros hijos están aprendiendo todo lo que estarían aprendiendo si estuvieran en colegio, la angustia y la frustración van a ahogarnos.
la vida familiar navega sobre la incertidumbre, nuestros hijos crecen y cambian de un día para otro, son diferentes entre ellos y muchas veces se alejan abismalmente de la imagen que nos habíamos hecho de ellos incluso antes de que nacieran. La flexibilidad es esencial para una vida familiar armoniosa y aún más para una educación en casa exitosa.

martes, 6 de noviembre de 2012

Grupos de apoyo

Si hay algo que realmente le envidio a la "movida homeschooler"en otros países son los grupos de apoyo. Los tienen de todos los colores y sabores, hay una gran variedad de donde escoger según la filosofía educativa, currículo que siguen, cercanía física, metodos de crianza, nacionalidad, amistades, etc. Tienen asociaciones nacionales como la HSLDA, grupos estatales que ayudan a las familias a entender y manejar las leyes que les corresponden y montones de grupos locales en casi todas las ciudades. Supongo que en Colombia es cuestión de paciencia, a medida que sean más las familias conocidas educando en casa habrá gente suficiente para hacer grupos separados según disitintos criterios, pero en este momento en nuestro país no creo que estemos como para dividirnos.

Un buen grupo de apoyo puede facilitar mucho la vida a una familia que educa en casa.

Lo que las familias buscan a la hora de elegir puede ser:

- Oportunidades de socialización tanto para los niños como para los padres.
- La posibilidad de compartir opiniones e información sobre recursos y materiales educativos, incluso currículos.
- Compañía y apoyo emocional para madres y padres en momentos de duda o agotamiento.
- Opciones de actividades "extracurriculares" en grupo: arte, danza, música, teatro, deportes, etc.
- Consejo o apoyo en el aspecto académico, incluso contar con la experiencia de otros padres a la hora de "enseñar" algún tema o materia específica.
- Las ventajas de presentarse como grupo ante instituciones como museos, bibliotecas, etc.
- Ser incluidos dentro de comunidades de aprendizaje, que les permitan el trabajo académico en compañía de otras familias.
- Seguridad o cobertura desde el punto de vista legal.

Desde mi experiencia con nuestro grupo de familias, he visto que algunos de estos aspectos se dan con mayor facilidad y naturalidad, como por ejemplo los espacios para juego y socialización, el apoyo emocional que nos bridamos unos a otros en momentos difíciles o el compartir información o recomedar y compartir recursos.
La cosa se complica un poco para quienes persiguen objetivos más estructurados, como grupos de estudio de una materia específica, o conseguir otras familias que sigan su mismo currículo, pues no es tan fácil encontrar familias que hagan las cosas de manera parecida a la nuestra o que tengan la misma visión académica para sus hijos. Y en cuanto al apoyo desde lo legal, no hay todavía ningún grupo en Colombia que lo ofrezca, y creo yo que todavía esto no es necesario.

Los más valioso que aportan estos grupos es, en resumidas cuentas, esa certeza de que no estamos solos en este camino que, para la mayoría de la gente que nos rodea, puede parecer tan extraño por decir lo menos.

jueves, 3 de mayo de 2012

Es costoso educar en casa?

Cuando en una conversación con personas que no te conocen surge el tema de la educación en familia, generalmente se producen diversas reacciones: los que se muestran escandalizados, los que nunca habían pensado que eso pudiera hacerse pero les parece una idea interesante, los que comienzan a cuestionar todo y a preguntar por la socialización, etc. También están los que dicen que les parece espectacular pero que, claro, ellos no podrían hacerlo porque no tienen la paciencia, porque no tienen la inteliencia, porque su hijo no tiene hermanitos, o porque no podría con todos sus hijos al mismo tiempo o, porque su familia no podría vivir de un solo sueldo.

Yo he considerado varias veces, en momentos de crisis económica, olvidarme de esto del homeschooling, matricular a los niños en un colegio y conseguirme un trabajo. Pero luego, haciendo un balance de los gastos adicionales que se generarían adoptando este nuevo esquema, he llegado a la conclusión de que no vale la pena. Primero está el valor de la mensualidad de cuatro niños en colegio, además del pago de transporte, cafetería, uniformes, la lista de útiles y libros cada año, las cuotas extras para paseos y "salidas pedagógicas". Además de necesitar a una persona en casa que se quede con los niños desde que llegan del colegio hasta que yo llegue del trabajo. Por mi lado, necesitaría todo un ropero nuevo, pues mi vestuario de mamá en casa no sería adecuado para un trabajo en oficina. Además están los almuerzos por fuera de la casa y el transporte.  Así las cosas, necesitaría un sueldo altísimo para que el balance diera positivo y yo realmente estuviera contribuyendo a solucionar la situación económica.  Obviamente estoy enfocándome sólamente en el aspecto ecónomico, pero tengo muy claro que también pagaríamos un precio muy alto a nivel familiar y personal.

Por supuesto que el dinero que se destinaría a pagar los colegios se puede aprovechar de diferentes maneras: se pueden matricular a los niños en clases particulares, se puede ahorrar para viajar en vacaciones, etc.  Se gasta su totalidad en cosas que si se desean y se aprovechan realmente y eso hace una gran diferencia. Se aprovechan los recursos de maneras más creativas y eso es parte del aprendizaje de todos como familia, un aprendizaje que le va a servir a nuestros hijos en su vida independiente.

Por eso creo que educar en casa, en principio, incluso es más económico que educar en escuela, y evidentemente mucho más satisfactorio

lunes, 10 de octubre de 2011

Por qué nos quedamos con la educación en casa?

Hace unos días transcribí un texto que escribí en junio de 2008, cuando llevábamos un año educando a nuestros hijos en casa. Era algo así como un balance de las razones por las cuales tomamos esta decisión y de las ventajas adicionales que pudimos descubrir durante ese año.

Hoy, cuando llevamos más de cuatro años educando en casa, las cosas han cambiado un poco. Ese primer año, el homeschooling lo hacíamos con nuestros hijos mayores y los dos pequeños iban al jardín. Ahora, TODOS aprendemos juntos en casa. Cuando comenzamos mis hijos eran todos niños pequeños, ahora ya tengo adolescentes. Ya no tengo bebé, el menor de mis hijos ya tiene 5 años y acaba de pedirme que le enseñe a leer.

Más que explicar las razones por las cuales decidimos educar en casa, siento que es el momento de  hablar de las razones por las que seguimos haciéndolo.

Me encanta la libertad que tenemos para hacer lo que queremos, cuando queremos, sin estar sujetos a los horarios y calendarios escolares. Podemos viajar, dedicarnos al deporte, al arte, a la ciencia, a las matemáticas, a jugar en el computador, a ver películas, etc.,  en el momento que nos plazca y por largos períodos de tiempo (o cortos también) según nuestros deseos.

Las relaciones familiares en general, y especialmente entre hermanos se han enriquecido de una manera que nunca imaginé. Sólo sé que mis dos hijos mayores no se soportaban hace cuatro años y ahora me duermo con una sonrisa cuando los oigo charlando y riéndose juntos a veces hasta la media noche.  No digo que nunca peleen, tienen 14 y 12 años... si no pelearan me preocuparía. Pero es la amistad que renació entre ellos lo que me hace más feliz.

He visto a todos mis hijos crecer a su propio ritmo, sin afanes de madurar antes de tiempo, ni presiones externas de esas que abundan en la vida de colegio. Nunca me imaginé que ver a mis hijos adolescentes me fuera a parecer algo lindo, la verdad le tenía mucho miedo a esta etapa de la crianza, pero así es, me encantan mis hijos grandes, me fascina verlos crecer y descubrir quiénes son.  Y los pequeños no se quedan atrás, han tenido el tiempo y el espacio para ser ellos mismos, sin complejos, sin miedos.

Las mayores ganancias se reflejan en ellos como personas, en su nivel de autoestima y seguridad personal. Eso no tiene precio.

A nivel de socialización sólo puedo hablar de experiencias positivas. Se relacionan con mayor tranquilidad con niños y adultos, no están condicionados por la edad a la hora de hacer amigos.

Conocen y viven la experiencia de la cotidianidad. Están en su casa, con su familia, el lazo se mantiene fuerte. Ahora veo que la separación que sufren los niños y los padres al inicial la vida escolar causa un daño irreparable en la vida familiar.

El aprendizaje es natural, sin darse cuenta aprende de economía, de astronomía, de biología, geografía, matemáticas, sólo viviendo la vida integrados a su familia y su comunidad.

Los conocimentos académicos no nos preocupan demasiado. Tengo plena confianza en sus capacidades y en su criterio para guiar su propio aprendizaje. Al estar rodeados de un ambiente propicio y estimulante, ellos siguen sus intereses y necesidades de información. Mi papel es el de guía, acompañante, facilitadora, bibliotecaria, chofer, más que el de maestra, pues es poco lo que yo "les enseño", la mayor parte del tiempo aprendemos juntos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Bienvenidos!

Hoy comiezo este nuevo blog, con una nueva cara, pero seguimos siendo los mismos. Un papá, una mamá, una hija mayor adolescente, un segundo hijo entrando con todo en su preadolescencia, una tercera hija en la llamada "edad escolar" y el menor de todos en su etapa preescolar.  Además una abuelita: nuestra perrita Mostaza, y dos gatos: Mimí y Berlioz, madre e hijo.

Como lo dice el nombre de este blog hay de todos los tamaños y para todos los gustos. Imposible aburrirse, pero difícil también mantener unas relaciones equilibradas entre todos, si a la variedad de "tamaños" le sumamos la convivencia 24 horas, 7 días a la semana.

Pero ese es el encanto de la vida, y nos sentimos felices de haber descubierto la opción de aprender en casa; somos afortunados por disponer de nuestro tiempo para conocernos, pues ese será el tiempo mejor aprovechado de nuestras vidas. Pocos niños tienen el privilegio de conocer más a sus padres y hermanos que a sus amigos del colegio, ese es un regalo que nos estamos dando y que creará las bases para el florecimiento de unos mejores seres humanos. Es nuestro granito de arena para construír un mundo mejor.