Mostrando entradas con la etiqueta crianza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crianza. Mostrar todas las entradas
martes, 3 de enero de 2017
jueves, 30 de junio de 2016
De blogueras y piojos
Con las edades de mis hijos, tengo la esperanza de haber superado por completo el tema de los piojos. Sin embargo, fueron muchos los bichitos de esos que tuve que ver y perseguir por las cabezas de mis cuatro pequeños. Todavía recuerdo lo horrible que me pareció el primero que ví, no los conocía y no podía creer que eso tan grande y tan feo pudiera estar en la cabeza de mi niñita. No tengo idea cuantos frascos de champú antipiojos he comprado en mi vida, pero han sido muchos. Sólo al final, descubrí el peine metálico que me ayudo a superar la última y creo que la peor de todas las invasiones de estos bichos tan incómodos y tan difíciles de eliminar.
Pero, como así es la vida, hace unos meses cuando ya el tema no figuraba entre mis preocupaciones, recibí una invitación a un evento de blogueras, para la presentación de un producto que resultó ser un repelente para piojos. Es un producto nuevo y suena interesante. De hecho, si mis hijos fueran al colegio, tendría simpre uno de estos a la mano, pues cuando hay epidemia de piojos en un grupo de 20 o 30 niños, puede ser muy difícil eliminarlos por completo ya que estos pasan de una cabecita a otra con una facilidad impresionante. La idea es que el producto previene el contagio, pero si ya nuestros hijos traen pasajeros, es necesario eliminarlos de la forma que se prefiera y luego aplicar el repelente para evitar que vuelvan.
Es una lástima no haber tenido algo como esto hace años, pero les cuento que ya existe en caso de que lo lleguen a necesitar.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Reflexiones de una mamá de adolescentes
Hace diez días, en una competencia de patinaje, Juan José tuvo una caída en la que sufrió muchos golpes; llegó a la casa con muchos raspones y dolores en distintas partes del cuerpo. Con el paso de los días los dolores fueron disminuyendo, menos el de un golpe que recibió en el pecho. Ayer decidimos ir a que lo revisara un médico, para descartar alguna lesión. El resultado final fue tranquilizador, las radiografías salieron bien, y le mandaron reposo y medicamentos para el dolor que probablemente tomará una semana más en desaparecer. No era la primera vez que visitaba Urgencias con alguno de mis hijos, pero era la primera vez que tenía que ingresar por urgencias de adultos en lugar de las pediátricas. Fue extraño sentirme tan insegura sobre cómo debía proceder, porque tengo mucha experiencia con niños pequeños pero casi nada en cuanto a lo que se espera de mí al acompañar a mi hijo adolescente, este muchacho que además hace rato que es más alto que yo. Eso me puso a pensar en como la vida sigue y los hijos crecen y cada vez más, lo que nos queda por hacer es acompañarlos y observarlos desde cierta distancia, y me hizo sentir un poco nostálgica, la verdad.
Llevo 18 años siendo mamá y todavía tengo miedos, preguntas, cargos de consciencia, temores de no estar haciendo bien las cosas. Claro, la mayoría del tiempo estos sentimientos poco se notan, pero cuando soy consciente de que existen me desconcierto y no sé qué hacer con ellos.
Cada uno de mis hijos me aporta una buena dosis de angustia e inseguridades. Con cada uno de ellos encuentro cosas que debería haber hecho mejor, y cosas que creo que debería cambiar o mejorar, pero no es tan fácil. Sé que al final, de aquí saldrán los reclamos que me harán cuando crezcan, esos que yo misma he hecho con respecto a mi propia crianza. Nunca lograremos ser papás y mamás perfectos, ni siquiera lograremos ser la mejor version de nosotros mismos para ellos, creo que solo queda esperar que, al menos, entiendan que hicimos todo lo mejor que pudimos con las herramientas que teníamos en nuestras manos.
sábado, 4 de abril de 2015
lunes, 24 de febrero de 2014
Estar con los hijos - texto completo
Todo empezó cuando traduje y publiqué aquí en mi blog una cita del blog de Sandra Dodd Just add light and stir. Luego me enteré por Sandra, que esto era sólo un pedacito de un texto mucho más largo escrito por Pushpa Ramachandran. Me preguntó si me animaba a traducirlo completo y aquí está.
¿Por qué enfocarnos en la palabra “estar”? Porque esta es, posiblemente, la mejor manera de describir los sentimientos y experiencias de compañía, compañerismo o paternidad que llegan a nosotros en presencia de un alma tan joven. Wikipedia dice que estar es “un concepto extremandamente amplio que involucra características subjetivas y objetivas de la realidad y la existencia”.
Estar con mi hija.
Por Pushpa Ramachandran
Recientemente un miembro de mi familia me dijo que yo no podía y probablemente no debía construir mi vida alrededor de mi hija. Y que ella debería averiguar como “acomodarse” alrededor de la vida que nos ocurre. Yo creo que este pequeño consejo fue lo que me puso a pensar realmente sobre la idea de “estar” con mi hija.
¿Por qué enfocarnos en la palabra “estar”? Porque esta es, posiblemente, la mejor manera de describir los sentimientos y experiencias de compañía, compañerismo o paternidad que llegan a nosotros en presencia de un alma tan joven. Wikipedia dice que estar es “un concepto extremandamente amplio que involucra características subjetivas y objetivas de la realidad y la existencia”.
Eso suena bastante complicado. ¿Es una manera elaborada de decir “juntarse”? Porque para mí “estar” con mi hija es igual que “juntarme” con ella algunas veces, pero otras veces ha significado mucho más. No soy perfecta y no creo que sea buen idea extendernos hablando de cuán imperfecta es mi vida con mi hija muchas veces. Creo que es mejor escribir mis pensamientos sobre cómo debería ser una experiencia perfecta de “estar” con ella. O cómo ha llegado a serlo algunas veces.
“Estar” con ella significa estar atenta. Recientemente una publicación en Facebook explicaba con claridad la diferencia entre “Mind-full” (mente llena) y “mindful” (atento). Era una imagen que tenía un perro caminando al lado de su dueño; el perro estaba en modo-zen, disfrutando del paseo, mientras el dueño estaba ahogándose en sus propios pensamientos, tratando de alcanzar la paz. Para mí, esa imagen no podría haber capturado mejor la diferencia entre los dos estados mentales. He aprendido a través de la experiencia, que cuando estoy por completo presente con ella, estoy comprometida con ella, enfocada en lo que hace o dice. Cuando me río con ella realmente veo el humor en la situación. La escucho y le respondo con atención. Estoy consciente de mi atención hacia ella y también de los pensamientos que se desvían hacia mi interminable lista de preocupaciones y tareas. Estoy desconectada de internet y no pienso en nada más, sólo pienso en ella.
“Estar” con ella significa estar disponible para jugar. Recientemente escribí algo sobre el juego como la única manera de aprender y estoy convencida de ello. En mi trabajo como “patologista del habla” también hice una investigación sobre esto desde una perspectiva médica. Algunos de los enfoques más recomendados de intervención con niños pequeños que tienen problemas de discapacidad son alrededor del juego únicamente. El juego es espontáneo, creativo y no depende del tiempo. Cambia de ritmo y de roles de un momento a otro. Podría parecer sin sentido para mi cerebro adulto pero es muy satisfactorio para el niño. Cuando juego con ella, los juguetes y partes del juego toman un nuevo sentido y las reglas del juego cambian constantemente. El juego es dirigido por ella y yo sólo necesito aprender a jugar a su lado como una compañera activamente comprometida. Necesito ser alguien que está interesada en el juego que ella decida jugar.
“Estar” con ella significa estar disponible emocionalmente. Esto ha significado estar sutilmente atenta a todos los cambios emocionales que ella atraviesa. Hay investigaciones que han demostrado que aun los niños muy pequeños, entre los 3 y 4 años de edad, pueden entender con claridad estados emocionales complejos, únicamente a través de explicaciones verbales ofrecidas por sus padres. Esto involucra mi aprendizaje en el uso del lenguaje para explicar los diferentes cambios emocionales que ella sufre durante el día. Implica intentar ponerlos en palabras para que ella entienda lo que le está ocurriendo emocional y físicamente. Esto definitivamente no tiene que ver con usar diálogos libreteados o frases de cajón que no hacen mucho a la hora de explorar sus sentimientos o sus estados de ánimo. No estoy hablando de una sesión de psiquiatría en un diván. Estoy hablando de algo más parecido a: “¿Tal vez estás cansada y quieres tomar un descanso?”
“Estar” con ella signifca estar conectadas. En cuerpo, espíritu y mente. Esta conexión se traduce en curiosidad a cerca de algo que pudo haber encontrado. En tratar de encontrar más cosas que se relacionen con algo que le gustó antes. En emocionarse por un insecto, un hilo o una historieta. Significa crear una vida que esté llena de experiencias ricas, algunas de las cuales pueden ser saltar en los charcos o sotener una serpiente. Otras podrían incluir simplemente ir al supermercado o limpiar el piso de la cocina. Creo que la idea de conexión es, esencialmente, sentirse vivo, regocijarse en ella sitiéndose viva y en vivir esos momentos juntas.
Así que permítanme volver a la sugerencia inicial que desencadenó este escrito. Tal vez yo pudiera dejar que la vida simplemente pasara y permitir a mi hija averiguar como estar alrededor de esto. Supongo que es posible. Pero sería un oportunidad única en la vida que se estaría perdiendo. Significaría mirar atrás en unos años y arrepentirme por haber elegido estar ocupada, preocupada, limpiando la casa por encima de estar atenta, conectada y disponible para jugar. Así pues entre las opciones de “estar arrepentida” o sólo “estar con mi hija” definitivamente elijo la última. Un día a la vez. Una hora a la vez. Y un momento a la vez.
Pushpa Ramachandran
2012
“Estar” con ella significa estar atenta. Recientemente una publicación en Facebook explicaba con claridad la diferencia entre “Mind-full” (mente llena) y “mindful” (atento). Era una imagen que tenía un perro caminando al lado de su dueño; el perro estaba en modo-zen, disfrutando del paseo, mientras el dueño estaba ahogándose en sus propios pensamientos, tratando de alcanzar la paz. Para mí, esa imagen no podría haber capturado mejor la diferencia entre los dos estados mentales. He aprendido a través de la experiencia, que cuando estoy por completo presente con ella, estoy comprometida con ella, enfocada en lo que hace o dice. Cuando me río con ella realmente veo el humor en la situación. La escucho y le respondo con atención. Estoy consciente de mi atención hacia ella y también de los pensamientos que se desvían hacia mi interminable lista de preocupaciones y tareas. Estoy desconectada de internet y no pienso en nada más, sólo pienso en ella.
“Estar” con ella significa estar disponible para jugar. Recientemente escribí algo sobre el juego como la única manera de aprender y estoy convencida de ello. En mi trabajo como “patologista del habla” también hice una investigación sobre esto desde una perspectiva médica. Algunos de los enfoques más recomendados de intervención con niños pequeños que tienen problemas de discapacidad son alrededor del juego únicamente. El juego es espontáneo, creativo y no depende del tiempo. Cambia de ritmo y de roles de un momento a otro. Podría parecer sin sentido para mi cerebro adulto pero es muy satisfactorio para el niño. Cuando juego con ella, los juguetes y partes del juego toman un nuevo sentido y las reglas del juego cambian constantemente. El juego es dirigido por ella y yo sólo necesito aprender a jugar a su lado como una compañera activamente comprometida. Necesito ser alguien que está interesada en el juego que ella decida jugar.
“Estar” con ella significa estar disponible emocionalmente. Esto ha significado estar sutilmente atenta a todos los cambios emocionales que ella atraviesa. Hay investigaciones que han demostrado que aun los niños muy pequeños, entre los 3 y 4 años de edad, pueden entender con claridad estados emocionales complejos, únicamente a través de explicaciones verbales ofrecidas por sus padres. Esto involucra mi aprendizaje en el uso del lenguaje para explicar los diferentes cambios emocionales que ella sufre durante el día. Implica intentar ponerlos en palabras para que ella entienda lo que le está ocurriendo emocional y físicamente. Esto definitivamente no tiene que ver con usar diálogos libreteados o frases de cajón que no hacen mucho a la hora de explorar sus sentimientos o sus estados de ánimo. No estoy hablando de una sesión de psiquiatría en un diván. Estoy hablando de algo más parecido a: “¿Tal vez estás cansada y quieres tomar un descanso?”
“Estar” con ella signifca estar conectadas. En cuerpo, espíritu y mente. Esta conexión se traduce en curiosidad a cerca de algo que pudo haber encontrado. En tratar de encontrar más cosas que se relacionen con algo que le gustó antes. En emocionarse por un insecto, un hilo o una historieta. Significa crear una vida que esté llena de experiencias ricas, algunas de las cuales pueden ser saltar en los charcos o sotener una serpiente. Otras podrían incluir simplemente ir al supermercado o limpiar el piso de la cocina. Creo que la idea de conexión es, esencialmente, sentirse vivo, regocijarse en ella sitiéndose viva y en vivir esos momentos juntas.
Así que permítanme volver a la sugerencia inicial que desencadenó este escrito. Tal vez yo pudiera dejar que la vida simplemente pasara y permitir a mi hija averiguar como estar alrededor de esto. Supongo que es posible. Pero sería un oportunidad única en la vida que se estaría perdiendo. Significaría mirar atrás en unos años y arrepentirme por haber elegido estar ocupada, preocupada, limpiando la casa por encima de estar atenta, conectada y disponible para jugar. Así pues entre las opciones de “estar arrepentida” o sólo “estar con mi hija” definitivamente elijo la última. Un día a la vez. Una hora a la vez. Y un momento a la vez.
Pushpa Ramachandran
2012
lunes, 17 de febrero de 2014
Hoy recomiendo #43
1. Muchas manualidades! con cartón de caja de cereales (como para Meni), reutilizando textiles, manualidades musicales y globos de nieve (no importa que ya haya pasado la navidad)
2. Tesoros naturales de Bogotá. Tengo que confesar que conozco uno o dos de todos estos lugares que se ven tan lindos.
3. Ando investigando sobre los súper-alimentos. Es increible cuantas cosas espectaculares hay para alimentarse mejor!
4. Este sitio sobre los cristales y copos de nieve está lleno de información interesante.
5. Me gustó este artículo de Ivonne Laborda sobre los castigos, las amenazas y los premios.
2. Tesoros naturales de Bogotá. Tengo que confesar que conozco uno o dos de todos estos lugares que se ven tan lindos.
3. Ando investigando sobre los súper-alimentos. Es increible cuantas cosas espectaculares hay para alimentarse mejor!
4. Este sitio sobre los cristales y copos de nieve está lleno de información interesante.
5. Me gustó este artículo de Ivonne Laborda sobre los castigos, las amenazas y los premios.
lunes, 16 de diciembre de 2013
A los adolescentes
Leído en el facebook de Laura Castellaro:
A los adolescentes, desde el SÍ.
Desde el sí inclusivo que otorga y aúna.
Desde el sí respetuoso que abraza y escucha.
Desde el sí de los ojos abiertos y la presencia no invasiva.
A los adolescentes, desde el sí.
Desde el sí integrador, que no compara, que recuerda.
Desde la cercanía respetando sus límites, desde el “te quiero mucho”
Desde el "aquí estoy y jamás me iré, porque soy tu madre/padre".
A los adolescentes, desde el sí.
Desde el amor incondicional aunque nos cueste,
desde el respeto, desde el interés, desde la comprensión.
Desde el sí, y si no fuera posible porque su integridad física y/o emocional peligra en un asunto concreto, desde el “mejor sí”, desde “y que tal sí?” , desde el “tú como lo harías?”, "tú qué piensas?"; desde el “a ti que te parece sí?”
A los adolescentes sin jerarquías, sin dictaduras,
sin "aquí mando yo", sin "porque yo lo digo".
A los adolescentes desde la cooperativa y lo horizontal,
desde la mano tendida y la oreja dispuesta...
Sin olvidar jamás que somos el adulto/a, él/la que tiene más recursos.
Creo que los adolescentes que conozco tienen demasiados NOES en su vida, bastantes de estos noes son absurdos... y ellos/as andan cabreados con el mundo, sin conectar con la gente que más quieren, reafirmándose y descubriéndose en su propia oposición.
Necesitan como el aire que respiran el SÍ, como si de un niño de 2-3 años se tratara.
Dejemos el NO para los límites importantes, que sea un no sincero, sopesado, consensuado si es posible.
Y abramos bien los ojos y los brazos, por si nos necesitan.
Estemos presentes.
Myriam Moya Tena
A los adolescentes, desde el SÍ.
Desde el sí inclusivo que otorga y aúna.
Desde el sí respetuoso que abraza y escucha.
Desde el sí de los ojos abiertos y la presencia no invasiva.
A los adolescentes, desde el sí.
Desde el sí integrador, que no compara, que recuerda.
Desde la cercanía respetando sus límites, desde el “te quiero mucho”
Desde el "aquí estoy y jamás me iré, porque soy tu madre/padre".
A los adolescentes, desde el sí.
Desde el amor incondicional aunque nos cueste,
desde el respeto, desde el interés, desde la comprensión.
Desde el sí, y si no fuera posible porque su integridad física y/o emocional peligra en un asunto concreto, desde el “mejor sí”, desde “y que tal sí?” , desde el “tú como lo harías?”, "tú qué piensas?"; desde el “a ti que te parece sí?”
A los adolescentes sin jerarquías, sin dictaduras,
sin "aquí mando yo", sin "porque yo lo digo".
A los adolescentes desde la cooperativa y lo horizontal,
desde la mano tendida y la oreja dispuesta...
Sin olvidar jamás que somos el adulto/a, él/la que tiene más recursos.
Creo que los adolescentes que conozco tienen demasiados NOES en su vida, bastantes de estos noes son absurdos... y ellos/as andan cabreados con el mundo, sin conectar con la gente que más quieren, reafirmándose y descubriéndose en su propia oposición.
Necesitan como el aire que respiran el SÍ, como si de un niño de 2-3 años se tratara.
Dejemos el NO para los límites importantes, que sea un no sincero, sopesado, consensuado si es posible.
Y abramos bien los ojos y los brazos, por si nos necesitan.
Estemos presentes.
Myriam Moya Tena
jueves, 14 de febrero de 2013
La mamá de Jacobo
Ser la mama de Jacobo es MUY difícil. Y lo peor es que nadie parece darse cuenta. Tal vez es fácil suponer que despues de tres hijos, ya un cuarto se cría solo y en este caso no es así.
La cosa es que él es un niño muy demandante y es tan complicado que me lo dejaron a mí, la actitud es mas o menos: "ya que yo lo tuve, me toca mirar cómo hago para manejarlo" y los demas siguen con su vida.
Yo entiendo que llegar a una familia donde ya hay otros tres hermanos no debe ser fácil y lo que yo deduzco de su actitud es que se dio cuenta de eso desde el pricipio y llegó a pelearse su puesto en la familia y la atención de su mamá con toda la artillería. Pero la que recibe la carga de todo eso soy yo y estoy realmente agotada y llena de culpas y con la pregunta constante en mi cabeza de ¿qué estoy haciendo mal?
Y me senté a pensar y creo que tengo una teoría: el no siente que lo quieran y por lo tanto no nos quiere. Bueno, a mi tal vez, a su papá, pero no más. Yo no veo que sus hermanos le digan que lo quieren, o le expresen afecto, Sí juegan y pasan ratos juntos pero casi siempre le hablan para criticarlo, corregirlo, regañarlo y decirle lo insoportable que es. Y como no quiere a sus hermanos no le importa hacerles daño. Y como no siente que pertenezca a una familia no le importa dañar, romper, agredir.
Ultimamente se enfurece cada vez con más facilidad y justamente hoy me descubrí sintiendo miedo porque no pude traerle lo que quería para comer, aunque le traje dos opciones deliciosas para que escogiera. Y eso no está bien. Sólo tiene seis años y es más difícil que sus hermanos adolescentes.
Será que debo volver a la filosofía de mi mamá y pensar que lo consiento demasiado? Que lo que creo que es respeto es en verdad alcahuetería? no se, de verdad no se.
La cosa es que él es un niño muy demandante y es tan complicado que me lo dejaron a mí, la actitud es mas o menos: "ya que yo lo tuve, me toca mirar cómo hago para manejarlo" y los demas siguen con su vida.
Yo entiendo que llegar a una familia donde ya hay otros tres hermanos no debe ser fácil y lo que yo deduzco de su actitud es que se dio cuenta de eso desde el pricipio y llegó a pelearse su puesto en la familia y la atención de su mamá con toda la artillería. Pero la que recibe la carga de todo eso soy yo y estoy realmente agotada y llena de culpas y con la pregunta constante en mi cabeza de ¿qué estoy haciendo mal?
Y me senté a pensar y creo que tengo una teoría: el no siente que lo quieran y por lo tanto no nos quiere. Bueno, a mi tal vez, a su papá, pero no más. Yo no veo que sus hermanos le digan que lo quieren, o le expresen afecto, Sí juegan y pasan ratos juntos pero casi siempre le hablan para criticarlo, corregirlo, regañarlo y decirle lo insoportable que es. Y como no quiere a sus hermanos no le importa hacerles daño. Y como no siente que pertenezca a una familia no le importa dañar, romper, agredir.
Ultimamente se enfurece cada vez con más facilidad y justamente hoy me descubrí sintiendo miedo porque no pude traerle lo que quería para comer, aunque le traje dos opciones deliciosas para que escogiera. Y eso no está bien. Sólo tiene seis años y es más difícil que sus hermanos adolescentes.
Será que debo volver a la filosofía de mi mamá y pensar que lo consiento demasiado? Que lo que creo que es respeto es en verdad alcahuetería? no se, de verdad no se.
lunes, 4 de febrero de 2013
Los cuatro acuerdos y la crianza
LOS CUATRO ACUERDOS DE LA SABIDURÍA TOLTECA
1. NO SUPONGAS
No des nada por supuesto.
Si tienes DUDA, aclárala.
Si SOSPECHAS, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.
2. HONRA TUS PALABRAS
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
3. HAZ SIEMPRE LO MEJOR
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.
4. NO TE TOMES NADA PERSONAL
Ni la peor OFENSA.
Ni el peor DESAIRE.
Ni la más grave HERIDA.
En la medida que alguien te quiere hacer daño,
en esa medida ese alguien se hace daño a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.
1. NO SUPONGAS
No des nada por supuesto.
Si tienes DUDA, aclárala.
Si SOSPECHAS, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.
2. HONRA TUS PALABRAS
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
3. HAZ SIEMPRE LO MEJOR
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.
4. NO TE TOMES NADA PERSONAL
Ni la peor OFENSA.
Ni el peor DESAIRE.
Ni la más grave HERIDA.
En la medida que alguien te quiere hacer daño,
en esa medida ese alguien se hace daño a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.
Durante el año pasado encontré este texto en diversas ocasiones, publicado en facebook por varios de mis amigos. Luego me enteré que pertenecía al libro (que no he leido) "Los cuatro acuerdos" que según la wikipedia es "un ensayo de la soteriología tolteca escrito por el médico mexicano Miguel Ruiz que está basado en la sabiduría de los antiguos toltecas. Relata la cosmovisión que debería tener un ser humano para estar en equilibrio personal, teatral, diferencial, emocional, mental y social."
Ayer lo volví a leer y me hizo pensar en varias de las cosas que he aprendido durante los años que llevo de ser mamá.
No supongas. Con los niños esto es muy importante. Desde nuestra posición de adultos olvidamos que esas pequeñas cabecitas funcionan muy distinto de las nuestras, pues todavía no están contaminadas con tantas ideas y prejuicios que tenemos su padres con respecto a todos y a todo. Ahí está el fondo del asunto cuando los niños, en palabras de los adultos, se "portan mal" (¡una de las expresiones más fastidiosas que existen!). Si tratamos de pensar como ellos, si nos tomamos el tiempo de preguntar y de indagar antes de reaccionar, veremos que no hay maldad en sus acciones, tal vez curiosidad, exceso de energía, impaciencia y seguramente algún error de cálculo. Y no sólo cuando se "portan mal" sino en todas las situaciones cotidianas, si observamos a nuestros hijos si suponer nada, aprenderemos muchísimo de ellos.
Honra tus palabras. Básico. Para nuestros hijos lo que nosotros decimos es verdad absoluta. Otra frase en facebook decía que "La forma en que hablamos a nuestros hijos se convierte en su voz interior" Y es verdad! Ellos nos creen ciegamente todo lo que les decimos no solo sobre el mundo sino también sobre ellos mismos. No sólo lo que les decimos con palabras sino con nuestro tono de voz, nuestras actitudes o nuestro lenguaje corporal.
Haz siempre lo mejor. Cuando nuestros hijos son bebés siempre estamos listos y llenos de energía para hacer lo mejor. Al pasar el tiempo los niños crecen, ya no están solos sino que tienen hermanos, y comienza a faltarnos la energía y a abrumarnos la rutina y puede suceder que esa disposición para hacer lo mejor se diluya sin darnos cuenta y terminemos haciendo lo mínimo necesario para sobrevivir cada día. Y ellos lo sienten y lo reflejan. Siempre deberíamos darles lo mejor de nosotros, pues para eso los trajimos al mundo. Ellos no nos deben nada, si actuamos sin esperar nada recibiremos mucho más de lo que habríamos podido esperar.
No te tomes nada personal. Cuando comprendí esto, mi vida como mamá se hizo más fácil. No es algo personal si el bebé bota al suelo la papilla que nos tomó horas preparar. No es personal si hacen pataleta en un sitio público. No es personal si te dicen que no te quieren. No es personal si no quieren hacer lo que les pides. Casi siempre tiene que ver con el momento de desarrollo en el que se encuentran y con la incapacidad de comunicar su malestar, por no haber desarrollado suficientemente la capacidad de identificar sus sentimientos y expresarlos claramente. También tiene que ver con que esperamos de ellos algo que no están preparados para darnos, en fin.
Creo que estos principios aplican a todo tipo de relaciones, pero sé que en mi maternidad los he descubierto por mi propia cuenta, a punta de estrellarme una y otra vez casi siempre de manera dolorosa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

