sábado, 25 de abril de 2015

De cumpleaños y cambios

Hace dos días fue mi cumpleaños, cumplí 41.

¿ Qué tiene de raro? cumplimos años cada año, una vuelta al sol más. Y cada año me alegro de escuchar o leer las felicitaciones de amigos y conocidos, con muchos de los cuales únicamente hablamos en los cumpleaños de cada uno, pero en el fondo no me hace muy feliz esa fecha.

Sé que tengo muchas cosas bonitas en la vida, mucho por agradecer. Pero tengo un carácter inconforme y me cuesta no pensar en todas las cosas que quería hacer y todavía no he logrado, un año más y siguen sin suceder. Me da miedo estar haciéndome vieja. Pienso en las cosas que, por tener la edad que tengo, ya no hice (mochilear por Europa por ejemplo). Soy desagradecida, lo sé y cuando intento ser de otra manera me siento ilusa e hipócrita y la gratitud no me dura mucho.

Pero este año... ¡este año me siento feliz! y esa felicidad me ha tomado por sorpresa, como una corriente de aire frío al voltear la esquina. Tanto, que me animé a planear un fiesta de cumpleaños, en contra de mis múltiples razones para no hacerlo: "no tengo plata para gastar en eso", "no tengo una casa lo suficientemente bonita", "que tal que no venga nadie", "aquí no cabe mucha gente", " el sofá está roto y me da verguenza", "queda todo desordenado y no tengo empleada que me ayude al otro día".... y así podría seguir.

Este año no acaba de empezar, la vida es orgánica, pocas cosas tienen un principio o un final que podamos definir. Desde hace varios meses y de distintas maneras mi vida está cambiando, mis rutinas, el ritmo de mis días, mis objetivos, mis proyectos, mis sueños. Mis días son tan distintos a como eran hace un año que parece la vida de alguien más, no la mía. Aunque mi prioridad sigue siendo mi familia, siento que estoy haciendo y planeando cosas para mí, es como si hubiera reaparecido yo en mi propio panorama, porque por mucho tiempo no estuve ahí.

Y aunque todo volviera a cambiar mañana, si tuviera que volver a las rutinas de antes, incluso así ya no sería la misma. Tengo la cabeza llena de proyectos y la diferencia está en que ahora sé que tengo con qué hacerlos realidad.

martes, 7 de abril de 2015

Legalización de la educación en casa ¿necesitamos buscarla?

Permanentemente surge en las conversaciones entre las familias que educan en casa el tema de la legalidad. En nuestro país educar en casa no está prohibido, por lo tanto no es ilegal, pero no esta expresamente contamplado por ninguna ley. (en este link encuentran más información)

Yo creo que esta situación nos ofrece ventajas como:
  • No nos vemos obligados a rendirle cuentas a nadie sobre lo que estamos haciendo.
  • No tenemos que seguir un plan de estudios establecido por alguien que no conoce a nuestra familia ni a nuestros hijos.
  • No necesitamos evaluar a los niños si no queremos (o si ellos no quieren), ni a presentar certificaciones ante nadie.
  • Manejamos nuestros tiempos segun el ritmo de nuestra familia.
  • Cada paso en nuestro proceso de aprendizaje corresponde a una necesidad auténtica de aprender y no a la obligación de llenar un requisito.
Sin embargo, para muchas personas también trae algunos inconvenientes:
  • No existe la facilidad de tener un material académico oficial con el cual guiar la educación de los hijos.
  • No hay un proceso único y claro ya establecido para tener acceso a las certificaciones y validaciones de los estudios de los niños.
  • Debido a que la ley es ambigua y se da para diferentes interpretaciones, siempre estamos expuestos a ser denunciados.
  • Las familias que son denunciadas no tienen unas leyes claras a las cuales apelar a la hora de defenderse, sino que quedan un poco "a merced" de la persona que tenga que tomar la decisión y su capacidad para entender y aceptar esta forma de educación.
  • No tenemos acceso a ciertas oportunidades (descuentos, entradas más baratas con carnet de estudiante, participación en ciertos eventos y concursos) que sólo se le ofrecen a los niños que van al colegio.
En este momento no estoy a favor de buscar la legalización de la educación en casa en Colombia, sin embargo no descarto que tal vez en el futuro necesitemos hacerlo. Creo que hay que mirar las cosas con perspectiva y estudiar la historia y la situación del homeschooling a nivel mundial. Yo veo que incluso en paises en los que las leyes contemplan y reglamentan la educación en casa, las familias corren el riesgo de dar con funcionarios mal informados. También veo que en muchos países están intentando cambiar las leyes, casi siempre en detrimento de la tranquilidad y autonomía de las familias que educan en casa.

Además, ¿qué tipo de leyes creen que tendríamos en nuestro país si legalizaran el homeschooling? Creo que seríamos muy ilusos si pensáramos que vamos a tener una ley de homeschooling abierta y flexible, respetuosa y amable con los procesos de nuestros hijos. Lo más probable, conociendo la mentalidad de nuestros funcionarios públicos, es que si existiera una ley que aprobara el homeschooling estaría llena de condiciones y restricciones que nos complicarían mucho las cosas. A mi me encantaría que el homeschooling fuera legal, que tuvieramos que inscribirnos o reportarnos como homeschoolers en alguna parte, que pasáramos un informe cada año de lo que nuestros hijos aprendieron, pero que no quisieran encasillarnos en currículos ni programas obligatorios y mucho menos nos forzaran a recibir evaluaciones domiciliarias ni entrevistas a los niños.

El tema legal es difícil y se da para desacuerdos, sin embargo es nuestra responsabilidad pensarlo y prepararnos para que cuando tengamos que enfrentarlo contemos con una comunidad fuerte, unida y capaz de hacer valer nuestros derechos y nuestras ideas.

domingo, 29 de marzo de 2015

¿De regreso?

No estoy tan segura... pero voy a intentarlo.

Han pasado muchas cosas en los últimos meses que hacen que cada vez tenga menos tiempo para dedicarme a escribir, pero a la vez muchas de esas mismas cosas me hacen pensar que definitivamente no puedo dejar de hacerlo.

Mi "vida slow" dio un giro de 180º y ahora no es para nada slow, desde octubre del año pasado fui invitada a participar de la planeación y organización de algo llamado Semana de la Educación Alternativa. Es una iniciativa de Reevo apoyada por la Secretaría de Educación de Bogotá, y en la que entré a hacer parte representando a la Red EnFamilia. En ese momento lo ví como una maravillosa oportunidad de dar a conocer o hacer más visible la opción de educar en casa, además con el respaldo oficial de la Secretaría de Educación, lo que a los ojos de mucha gente le daría legitimidad. Todavía lo veo así, pero las posibilidades ahora son mucho mayores.

Como parte de ese proceso he asistido a muchísimas reuniones, seminarios, jornadas de trabajo colaborativo y he conocido también a mucha gente interesante y a unos pocos no tanto.  A la par, y porque una cosa lleva a la otra, fui invitada a ser uno de los mentores del Startup Weekend Education Bogotá, una experiencia inolvidable y muy energizante. Ahí también conocí gente espectacular con la que espero seguir en contacto por mucho tiempo.

Estoy entrando poco a poco y sin haberlo buscado, en un mundo que no me esperaba, y contra el que me he estrellado inevitablemente pero también de él estoy aprendiendo.

Al mismo tiempo, la vida doméstica nunca para, las dificultades económicas no logramos superarlas, y eso hace que la vida se convierta en un juego de malabarismo, donde todo el tiempo jugamos a mantener un precario equilibrio. Incluso mi matrimonio y mi relación de pareja han sufrido una metamorfosis interesante que nos ha llevado a pensarnos y querernos de nuevas maneras.

Los hijos nunca paran de crecer y maravillarnos, Mariale va por su segundo semestre de Fotografía, aprendiendo a manejar sus tiempos y sus responsabilidades y a combinarlas con sus relaciones personales. Juanjo, super dedicado a patinar y programar, nos ha tenido aprendiendo sobre nutrición de deportistas de alto rendimiento vegetarianos. Adelaida, ya de lleno en su preadolescencia, no para de soprenderme con todos los cambios que veo en ella de un día para otro y Jacobo, al que inevitablemente sigo viendo como mi bebé, me llena de alegría con su forma de quererme y con todas las ideas únicas que salen de su cerebro y que expresa con palabras de una manera muy suya.

Tuve una oferta laboral que me llegó de sorpresa y aunque duró poco y terminó de manera abrupta y algo cruel, me ofreció posibilidades como: redactar una hoja de vida por primera vez en mi vida, regresar al ambiente universitario esta vez como profesora, recibir una nueva oferta para presentar un proyecto de investigación propio, exponer mis ideas ante personas que tienen una visión de la educación muy distinta a la mía.

Sigo nadando, tres o cuatro veces a la semana cuando puedo, y he logrado por fin que el ejercicio vuelva a ser una parte importante de mi vida. Además de lo satisfactorio que es para mí ver los progresos, siento que tengo un cuerpo más fuerte, con mejores capacidades de resistencia y eso era justamente lo que quería lograr.

Es probable que, si tengo tiempo, intente hacer un recuento fotográfico del último año, para no perder el espíritu inicial del blog que era llevar un registro de nuestra vida como familia homeschooler.

Así que espero ser capaz de sacar tiempo de mi ocupadísima agenda para una cosa más.